Empezamos a caminar con un poco de miedo pues todo era desconocido, pero la gente nos iba abriendo paso. Tal vez por el angel que nos acompañaba. Al principio todo era color terracota, las personas, las calles, la ropa, los objetos. Todo era terracota. Y yo con los ojos recien abiertos de dormir todo el camino hacía que lo viera todo borroso, con esa capita de bruma encima de las cosas, con esa luz especial espesa que cubre las cosas cuando acabas de despertar. Como si fueran un regalo envuelto, listo para abrirse y conocer.
Conforme ibamos avanzando las cosas iban adquiriendo color, se iban coloreando enfrente de nosotros y se hacian mas lúcidas. El avanzar un paso mas significaba un grado mas de color. Poco a poco, todo era extremadamente colorido, todas las cosas tenian un color exagerado, sorprendente, empalagoso.
Las figuras en las telas de colores saltaban, las imágenes de leones, soles o letras de cada una de las telas brincaban y se reian de nosotros, al ver que nuestra ropa era apagada y sin chiste. Lo unico que nos quedaba era caminar e imaginar que con nuestros pasos, mientras mas camináramos, podriamos obtener algo de su color.
Llegamos a la entrada del mercado. Una vieja construcción hecha de todos los restos de cosas sin color. De todas las cosas que no servian, pues sin color no tenian sentido. Bolsas de plastico, empaques blancos de jugo, restos de llantas de moto, costales viejos, cascos oxidados de coches… Todo lo que no tenia color era lo mismo que inservible. Un miedo me empezó a embargar pensando que mi piel y mi ropa descolorida serian suficiente motivo para ser parte de ese edificio. Me callé y traté de pasar lo mas desapercibida posible.
En la puerta yacía un hombre viejo, sonriente y vestido con un traje color café. Era extraño y diferente por su monocromia, pero su sonrisa y la pose particular en la cual estaba lo hacia resaltar de los demás. Era un viejo mago, miembro del consejo del pueblo. Nos preguntó que estabamos haciendo ahí. Los 3 le contestamos que solo queriamos conocer, que si habia algun inconveniente nos podiamos ir, que lo que menos queriamos hacer era molestar a la gente del mágico pueblo. Volteó a ver sus cosas, entre las cuales habia pieles de murciélago, patas de cabra y cascabeles. Sonrió y volteó a vernos, se dio cuenta que veníamos acompañados del ángel azul y nos dejó pasar, no sin antes hacernos beber un pequeña taza de te de menta. Lo sacó de su tetera color rojo, lo revolvió con una cola de ratón tiesa que tenia junto a el y nos lo dio. Bebimos y todos estuvimos de acuerdo que podiamos continuar.
Al entrar al mercado senti como las papilas se me dilataban, haciendo su mayor esfuerzo por que los colores vistos ahí pudieran entrar a través de mis ojos. Era demasiado color… por mas que parpadeaba para que el color entrara gota a gota, no podia controlar la cantidad que entraba…. Decidi cerrar los ojos un poco para poder continuar.
Cada vendedor vendía una cosa unica: algodón –de color, obvio, el algodón blanco no existía o solo era usado como desperdicio o alimentar a los animales-, manzanas, fresas, chiles, cocos, sandalias, telas, agua de color naranja, aretes, collares… cada puesto vendia una cosa diferente, nada se repetía. Los niños mas pequeños ya se habian dado cuenta de nuestra presencia y corrian entre nuestras piernas, se enredaban mientras corrian y reian, lo cual entorpecia un poco nuestro paso pues sentiamos que los ibamos a pisar. Cuando voltié hacia abajo para cuidar mis pasos, me di cuentan que eran realmente pequeños: eran niños pigmeos que median unos 30 cm aproximadamente. Hicimos como si nada, y seguimos adelante con nuestro paseo....
Seguíamos caminando, y después de comer un cous cous de color verde, hablar con la gente, y sentir que llevábamos dias enteros en ese lugar, nos dimos cuenta que nosotros también éramos de color y que ya hablábamos su idioma. Nuestra ropa estaba lleno de colores contrastantes y entendíamos perfectamente las conversaciones, la comida, todo. El ángel que nos acompañó durante todo el recorrido nos sonrió como aprobando nuestra incursión en su mundo.
El sudor me despertó al apagarse el ventilador. Abrí los ojos y de nuevo tenía esa bruma en la vista. Sonreí pues supe que aquello no había sido un sueño, sino que realmente había estado ahi.
Ahora, todo es de colores.
5 comentarios:
Espero ahora si te llegue lo que escribo
mamaaaaa soy tu fan, y si, si me llega lo que escribes... a mi y a todo el cyber espacio!!! jeje
i love you por cyber espacial y mas!
Ahora se ven las imagenes de distinto color y desde Alemania, porsupuesto se veran diferentes, esperamos con ansias el siguiente capitulo, te quiero!!
Jeje, soy fan de tu mamá que se pone "mamá" como nickname. Saludos señora!
Me parece increíble que estas fotos sean tomadas de primera mano. Es como impresionante imaginarse por allá!
Nos hiciste mucha falta en el cumple de Nuni!! Pero subí fotos al caralibro!
Te mando un abrazote! Ya andas en Berlín verdad?
manaaa!!! jejeje, si, tambien soy fan de mi mama, que postea en mi blog y ya casi saca su perfil en caralibro! no la amas??? jeje
Y si, uf... todavia sueño con esos lugares... Berlin es impresionante pero mucho mas cercano a nosotros... es como un viaje al futuro en muchas cosas, pero el viaje a africa fue a otro planeta mana... subiré mas cosas pues aun tengo harta cosa que contar de ese viaje...
besos pa la nuni y pa ti!!! las quieroooooo
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