Antes de venir a Barcelona, estuve unos días en casa de mi mamá, y recordé con cariño el barrio, el mercado, el caminar al pesero, el pasar enfrente de la prepa 2, el ver a los chavos con su mochila llena de cuadernos y mentando madres acerca de algun profesor... comer una quesadilla en el mercado, pasar a la panadería, comer con mi madre. Y me di cuenta que aquella monotonía que antes me asfixiaba y me hizo irme por primera vez de México ahora hacia que la recordara con cariño. El vivir momentos pequeños, instantes de aquella monotonía me hicieron sentir parte de algo y que dominaba mi lugar. Pensaba "estos chavos, ahora mientan madres, pero después extrañarán la escuela". Y asi pasa. Ya que te hartas de un sitio o de una situación la dejas, pero después añoras y valoras aquello que te daba tanta gueva...
La monotonía, además de causar estabilidad y crear momentos y lugares que después extrañarás y recordarás con mucho cariño, nos provocan ese sentimiento de dominio, de pertenencia, de protección, lo que nos permite estar seguros y menos a la deriva. Hay personas que cuentan las sillas de un lugar antes de entrar -cualquier semejanza con alguien conocido es pura coincidencia, jaja-, hay otras que preguntan a que hora acabará el espectáculo, etc... y habemos otras que dominamos las rutas de camión, tren, metro, calles, etc y sabemos exactamente cual es la salida del metro para tomar el pesero a casa. Ya no vemos el letrero, dominamos perfectamente la ubicación y nos dirigimos hacia nuestro destino.
Y esto fué lo que hice llegando a BCN. Recordar cómo dominaba mi camino a casa. Llegué, y lo primero que hice fue visitar el barrio donde vivía, y experimenté un sentimiento de nostalgia, emoción y seguridad al mismo tiempo. El ir reconociendo el barrio poco a poco, el metro en el que llegaba, la panadería a lado de mi casa, el bar en la esquina, la tienda de los pakis, la estación de tren... me hicieron sentir segura y que BCN me estaba reconociendo al mismo tiempo que yo a ella. Al principio me daba miedo no saber como llegar, el no reconocer el camino, el perderme... pero al ver que las imágenes se aclaraban mientras caminaba, sentía como Barcelona me daba la bienvenida y me dejaba quedarme en ella una vez más.
Y la seguridad fué tal, que hasta una chica me preguntó "cómo voy de aqui a la estación de sants?" y le contesté con la seguridad que dá esa cotidianidad "sólo sube dos cuadras, y ahi veras la estación..." Fué cuando vi con otra cara a la monotonía que tanto repelaba.
Linea azul o roja, Sants estació
Saliendo del metro
Carrer Sants
Calle Guadiana, para llegar a mi calle...
"Todo a 100 y más"...cuando 100 pesetas valían algo. Ahora aqui con un euro ni unos chicles...
La Farmacia del barrio
La tienda de "los pakis"

Y ahi apareció mi ex-ventana!!!
di vuelta a la esquina en gavà...

y ahi estaba nuestro herrrmoso balcón!
y la panadería por la que subi 12 kilos....
y de vuelta a caminar por el barrio de sants...
y recordé esta asociación que tanta gracia me hacia, pues ya me veia en la "asociacion de viejos" cuando cumpliera 80 años en el barrio de sants jaja
Y este bar.. recuerdo la 1a vez que entré, hace 6 años, fastidiada de la escuela, de no entender un coño el catalán, de mis pocos euros, de extrañar a mi madre, etc... yo llevaba un mes apenas jaja, y el "tío" del bar me dijo "hasta que cumplas 6 meses en un lugar, es cuando te sentirás habituada a el, o preferirás irte de lo desadaptada que estés... antes no puedes decidir si te vas o te quedas". No le contesté nada, sólo recuerdo haber pedido una "caña" más para olvidar mi pena jaja, pobrecita
de vuelta a la estación...
el parquesillo del barrio, antes de llegar a la estación de tren
la estacion de sants! lo primero que vi al llegar a barcelona hace 6 años...
Plaça i estació de Sants
y de regreso a casa...
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